Construida, destruida y reconstruida numerosas veces, al menos siete en su práctica totalidad, Catania, fundada en el siglo VII a.C. por colonos griegos, se ha convertido en la segunda localidad en número de habitantes de la Isla de Sicilia. Su puerto acoge diariamente a diversos cruceros que llenan con sus viajeros las principales plazas, calles y avenidas de la ciudad y junto a su ambiente universitario, hacen de ella una urbe entretenida y cosmopolita.
Esplendor del Barroco Siciliano
La vida turística de Catania gira principalmente sobre
dos vértices, el primero de ellos es la gran Plaza del Duomo, donde destaca en
su centro la famosa Fuente del Elefante, símbolo de la ciudad. En sus costados
encontramos de una parte el edificio del Ayuntamiento, de otra El Duomo de
Catania o Catedral de Santa águeda, frente a ella una animada zona de bares y
cafés y en la restante, en su parte sur, se puede contemplar, a través de un
pequeño monumento, al río Amenano, río subterráneo que corre bajo la ciudad.
Desde la Plaza del Duomo -no en balde conviene advertir
que vigile su cartera ypertenencias- parte la Vía Etnea, elegante y principal calle comercial
de la ciudad. Todo el día se encuentra muy animada, tanto de turistas como de
nativos, pues con la circulación de automóviles restringida a los servicios
públicos, es el lugar preferido para pasear, realizar compras de todo tipo y
visitar o fotografiar las numerosas iglesias que en ella se encuentran.
En estos dos lugares del centro de la ciudad encontramos
una esplendorosa muestra del barroco siciliano -es necesario recordar que el
centro histórico está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO- que
se prolonga por las calles adyacentes y que en varios casos dejara boquiabierto
al viajero por la impresionante belleza de algunos de sus edificios.
El símbolo de Catania
La Fuente del Elefante, -Fontana del ´Elefante- como ya
hemos dicho, está considerada como el símbolo de la ciudad. Construida en 1736
por Giovanni Battista Vaccarini, está construida en piedra de lava y representa
a un elefante coronado por un obelisco. Cuenta una leyenda local que el
elefante original de Vaccarini era asexuado, lo que los hombres de Catania
tomaron como un insulto a su virilidad. Para apaciguarlos, Vaccarini añadió
testículos apropiadamente enormes a la estatua original.
Del mismo Giovanni Battista Vaccarini es la manufactura
de la Catedral de Santa águeda; edificada en 1736 es un ejemplo del barroco
tardío, que se muestra aquí en todo su esplendor.
Catania es asimismo una ciudad de una gran actividad
cultural y cuenta con un importante enclave universitario, es la sede de la
primera universidad de Sicilia, fundadaen 1434 por Alfonso V de Aragón, pues no en vano, fue dominio aragonés
desde 1282 y residencia favorita de los reyes. En el 1392 fue la protagonista
de una gran revuelta antiaragonesa, pero posteriormente se la consideró como
ciudad protectora de Aragón, y bajo su influencia, alcanzó la capitalidad de
Sicilia.
El Etna y Catania
En 1169 el volcán Etna sufrió una de sus mayores
erupciones, sepultando buena parte de la ciudad, que una vez más fue
reconstruida, y ya en 1693, esta vez fue un gran terremoto el que causó una
nueva destrucción, de modo que la ciudad está construida y reconstruida una y
otra vez sobre si misma. En la actualidad se pueden contemplar, muy bien
conservados los restos del anfiteatro romano, del siglo II d.C. que dan una
idea de lo importante de la urbe desde tan lejanos tiempos.
Hoy el Etna todavía deja ver su furia contenida y
sorprende con pequeñas erupciones, que afortunadamente no pasan de ser un
atractivo más para los turistas, que incluyen la ruta del volcán entre sus
actividades favoritas y que es seguida diariamente por cientos de amantes del
senderismo y la naturaleza. Hasta la inmediaciones del cráter se puede llegar
en automóvil e incluso en tren.
Una forma cómoda y rápida de contemplar Catania la
constituye el recorrido turístico que se puede realizar a bordo de un autobús
de dos pisos, que durante unos cuarenta minutos realiza un tour por los lugares
más emblemáticos de la ciudad. Con la posibilidad de bajar en cualquiera de sus
paradas y volver a retomar el circuito, es un medio económico y ventajoso para
una primera toma de contacto y una aproximación general a Catania, pero si se
dispone de suficiente tiempo, no hay nada mejor que recorrerla lentamente y a
pie, para poder disfrutar de sus numerosas bellezas, de sus excelente
gastronomía y de la cordialidad de sus habitantes.
Más Información:
Oficina provincial de turismo
95124 CATANIA
Via Domenico Cimarosa, 10
Tel.: +39 095 7306211
Fax: +39 095 316407
http://www.apt.catania.it
apt@apt.catania.it
Tourist Info Point
Palazzo Minoriti
Via Etnea, 63/65
95121 Catania
Tel. +39 095 4014070
infoturismo@provincia.ct.it
El rapto de Proserpina
Sicilia, y especialmente Catania, cuna de la mitología de la primavera
La fuente denominada "Fontana del Ratto di Proserpina" -arriba, foto central- fue construida en el año 1904 por el escultor Giulio Moschetti. Es una espectacular obra que está ubicada en la Plaza de Giovanni XXIII -Juan XXIII- de Catania. La obra representa a la diosa Proserpina, -equivalente en la mitología romana a la diosa griega Perséfone-raptada por Plutón en un carro tirado por caballos y sirenas, todo en el centro de una gran alberca.
Publio Ovidio Nasón, en su obra inconclusa "Fastos" cuenta la Leyenda del Rapto de Proserpina, descripción mitológica de la sucesión de las estaciones, especialmente el renacimiento de la primavera tras la dureza del invierno. Un mito que ha llegado hasta nuestros días y que refiero en una versión "muy libre" del mismo.
"En Sicilia, cerca del Etna, estaba el lago de Pergusa, de gran extensión y profundas aguas. Los cisnes llenaban el lago con su bullicio. A su alrededor, frondosos árboles, proporcionaban una fresca y agradable sombra. Allí la primavera era eterna pues miles de flores cubrían siempre la tierra. En este lugar estaba Proserpina cuando la vió Plutón, que además era su tío, dios de los infiernos subterráneos y se enamoró de ella. No dudó en raptarla y se la llevó a su tenebroso reino.
Proserpina, llena de espanto, llamó a su madre pero de nada sirvió. Ceres, que había escuchado los desgarradores gritos de su hija, se lanzó en su busca. Recorrió toda Sicilia y a continuación todos los lugares de la superficie de la tierra y del mar pero no la halló.
Fatigada, se sentó sobre una roca y rompió en llanto. Tan grandes eran sus sollozos que se la podía escuchar desde cualquier lugar del mundo. En su desesperación maldijo a la Tierra que hasta entonces había cuidado con tanto interés. Desde aquel día Ceres se despreocupó de sus cuidados y la tierra se vio condenada a la esterilidad.
Aretusa, una ninfa que fue testigo del rapto se apiadó de Ceres y le dijo que no buscase a su hija en la Tierra, pues Plutón se la había llevado a sus dominios y convertido en su esposa.
Sorprendida por estas palabras, Ceres corrió hasta el Olimpo y cuando llegó junto a Júpiter, le imploró, bañada en lágrimas que hiciera todo lo posible por devolverle a su hija.
Júpiter que no quería indisponerse con Plutón ni tampoco dejar de ayudar a Ceres concedió lo siguiente: durante seis meses Proserpina viviría con su madre en la tierra y los otros seis meses con su marido en los infiernos.
Tal decisión confortó a Ceres que, volviendo a sonreír, produjo el renacer de la naturaleza y volvió la fertilidad a la tierra.
Desde entonces, cuando Proserpina vive con su marido en el mundo subterráneo la tierra se cubre de hielo, dolor y tristeza; los árboles pierden sus hojas y se marchitan las flores; las simientes enterradas en la profunda tierra esperan el momento en que Proserpina vuelva con su madre, y con ella la alegría y los frutos que alimentan a los seres que pueblan la tierra."