La Región de Murcia siempre resulta sorprendente para el viajero, tanto si visitas sus costas como si tus pasos se dirigen hacia las tierras del interior. La variedad paisajística en tan pequeña extensión de territorio hacen que cada esquina de la Región sea una agradable y sorprendente experiencia.
El Balneario de Fortuna-Leana no solo no podía ser una excepción sino que es la confirmación de todo lo dicho. Enclavado en pleno desierto de Mahoya, encontramos un oasis regado por las agua medicinales que en el Solar de Leana fluyen desde tiempos que se pierden en la historia, pues en las inmediaciones del actual y excelente balneario, encontramos restos de baños romanos, árabes y según los historiadores, de civilizaciones aún anteriores a las mencionadas.
La presentación en sociedad de un nuevo "Café Teatro" ubicado en las instalaciones del Balneario, junto a lo que en los años veinte del pasado siglo fue un magnífico Casino, fue la ocasión ideal para un reencuentro con tan agradable lugar, elegido por todo tipo de personas para disfrutar unas veces, de unos días de relax, y otras para seguir alguna cura aprovechando las propiedades de sus aguas minero medicinales.
El Complejo Hotelero-Balneario
Las instalaciones están compuestas por diversas edificaciones, todas unidas entre si en el interior de la tierra por pasos subterráneos y en la superficie por agradables jardines de agradable umbría en los meses de estío.
Tres hoteles componen la planta alojativa del Balneario. El Hotel Balneario y el Hotel Victoria, ambos de tres estrellas y el Hotel España, calificado con dos estrellas de evidente brillo.
El Hotel Balneario cuenta con el privilegio de ser el hotel más antiguo en servicio de toda la Región de Murcia, y que primorosamente rehabilitado es un establecimiento sin duda puntero entre los de su categoría.
Las habitaciones amplias y cómodas, los salones comunes de elegante y decadente aire y su restaurante, inspirado en el del mítico trasatlántico "Titanic" llegan a transportar al huésped que allí se aloja al ambiente de tiempos pasados, especialmente si tiene la suerte de alojarse en el ala del hotel denominada "Capilla Sixtina" pues ella se encuentra decorada en techos y paredes con una reproducción de los que en la capilla del Vaticano decoran tan emblemático lugar.
El Hotel Victoria, situado frente al Hotel Balneario, ofrece similares características, siendo un auténtico placer el disfrutar de unos días de estancia en este lugar. Resulta espectacular su escalera imperial de madera y se conserva con primor la galería donde se alojaba el Presidente del Gobierno con Alfonso XIII, Antonio Maura, que llegó a celebra aquí un Consejo de Ministros.
El más modesto Hotel España, que en nada tiene que envidiar a sus hermanos de superior categoría, cierra la planta hotelera. Decorado con colores cálidos tiene en sus bajos el centro de masajes, así como la entrada a la galería que conduce hasta el manantial de aguas termales. A su lado se sitúa la Iglesia de Leana, donde se oficia el culto diariamente, pues está atendida por un sacerdote que de modo rotatorio siempre está presente en el Balneario, no en vano nos decía Pedro García, Conde de San Jorge y actual propietario y responsable del Solar de Leana, que el hotel cuenta con la denominada "habitación del cura" donde siempre se aloja un sacerdote.
El Balneario propiamente dicho se localiza a caballo en los subterráneos de los tres hoteles, pero olvidemos el concepto estándar de subterráneo, pues en él encontramos entradas de luz natural por todos lados, pudiendo disfrutar de las piscinas con toda suerte de baños de burbujas, chorros a presión y baños de leche hidratante, junto con las más técnicas especialidades dirigidas a dolencias concretas o las salas de masaje, tanto los terapéuticos como los simplemente relajantes de aromaterapia y similares. Cura y placer están aquí indisolublemente unidos por el agua termal, que brota de las profundidades de la tierra a un caudal y temperatura constante de 46 ºC.
Una de las últimas incorporaciones al balneario lo han sido las remodeladas instalaciones del Spa Romano. Buen gusto, placer y efectividad se dan la mano en este complejo balneario, una delicia para todos los sentidos.
Al aire libre
El Balneario de Leana cuenta además con la agradable instalación de piscinas al aire libre, donde todos pueden disfrutar de un baño a la temperatura deseada, pues en las dos piscinas encontramos agua caliente a dos temperaturas, sólo se plantea la dificultad de elegir cual de las dos resulta más agradable para el baño. Quizás la elección sólo dependa de la hora elegida para el baño.
Entretenimiento
Aquí hay que decir que el entretenimiento es escaso, pues aunque a quien esto les cuenta le pareció que la actual dirección del Balneario está dando pasos en dirección a la ampliación de este sector, aún hay poco donde elegir. La apertura del Café Teatro citada al inicio de este escrito viene a paliar en cierto modo esta carencia, así como los proyectos que el Conde de San Jorge tuvo la amabilidad de adelantarnos y que cuando estén culminados habrán ampliado de modo significativo la oferta de ocio y entretenimiento, especialmente hacia un sector cada vez más joven interesado en el turismo de Balnearios y Spa.
Y ya para finalizar, he mencionado un par de veces al responsable y propietario de este singular complejo ubicado en lo que se denomina desde antaño "Solar de Leana". Se trata de Pedro García, Conde de San Jorge. Este joven Conde es Farmacéutico, Perfumista, Cosmetólogo... estudió en Murcia, Madrid, Estados Unidos, Bruselas... y resultó ser un amable anfitrión que está llevando a Leana a un lugar de privilegio dentro del sector. Y como colofón solo les diré que el título de perfumista y cosmetólogo está sobradamente demostrado, con tiendas de Barcelona y Nueva York, así como en el mismo balneario. Por un lado se encuentran a la venta una amplia variedad de productos elaborados por sus propios laboratorios y por otra, no se puede comprar pero si se puede admirar, el perfume original que para el Presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama ha elaborado personalmente y que se lleva a bordo del avión más seguro del mundo, el Air Force One. Si no se lo cuentan a nadie, les diré que huele de maravilla.