Este hecho, entre otras cosas ha supuesto un descubrimiento para el gran público, el
conocer que don Francisco de Quevedo permaneció de forma ininterrumpida en
Villanueva de los Infantes, desde los comienzos de 1645, viviendo en el Convento de
Santo Domingo, desde primeros de abril hasta su muerte ocurrida el 8 de septiembre de
1645.
El Convento de Santo Domingo es en la actualidad la sede de un singular Hotel-Museo
El Hotel, es la Hospedería Real de Quevedo, y el Museo, el Histórico-Artístico de don
Francisco de Quevedo, que expone más de trescientas obras y piezas de arte originales
del Siglo de Oro, relacionadas con su vida y con la obra del autor, y especialmente con
su última estancia de más de cinco meses.
Su vida en el Convento, de la que tenemos noticias por las 25 cartas que allí escribió se
recuerda en documentos, como la firma del editor al que había vendido en esas fechas
sus libros.
Pedro Coello, que así se llamaba, le regaló a Quevedo unos puros, que al fumarlos, (el
25 de abril), agravaron su enfermedad, lo que le llevó a dictar su primer testamento, y al
día siguiente su segundo y definitivo, que se encuentra en la Casa Museo de La Torre de
Juan Abad, villa de la que era su Señor.
En sus testamentos Quevedo expresa el deseo de ser enterrado en vía de depósito en la
sepultura de doña Petronila Velasco, en el mismo Convento de Santo Domingo, para,
posteriormente ser enterrado de forma definitiva en el Convento de Santo Domingo el
Real de Madrid, junto a sus principales parientes.
Sin embargo fue enterrado de forma definitiva en la capilla de los Bustos de la infanteña
parroquia de San Andrés, donde finalmente sus restos fueron confundidos y donde
recientemente han sido hallados en su Cripta de Santo Tomás de Villanueva.
La Torre de Juan Abad, villa situada a pocos kilómetros de Villanueva de los Infantes,
fue el Señorío de Don Francisco de Quevedo a partir de 1621. En ella cabe destacar,
junto a su Casa Museo, sede de la Fundación que lleva su nombre, la parroquia de
Nuestra Señora de los Olmos, protagonista de una de las más selectas y completas
programaciones de conciertos de órgano, que se extienden a lo largo del año.
En cuanto a su impresor Diego Díaz de la Carrera, impuesto por su editor, Don
Francisco desconfiaba de su calidad, desconfianza comprensible, a la vista de uno de los
cuatro libros de su Imprenta que expone el Museo, datado el año 6.151, por error de
composición.
Las trece Salas del Museo: la entrada al Convento, el Refectorio, la escalera abovedada,
los Claustros, las distintas salas y dependencias, de las que destacan las tres de su
Celda, describen con manuscritos, impresos en ediciones tempranas, pinturas, muebles
y monedas, todos ellos contemporáneos al escritor, episodios históricos de su vida en el
Convento.
Entre sus pinturas destacamos obras de maestros o de sus Talleres como el infanteño
Arteaga y Alfaro, Espinosa, Schutz, Román, Orrente, Arellano, Pareja, Murillo, Ribera,
y el Parmagianino.
Mención especial merece el retrato titulado "Caballero de la Orden de Santiago con
Quevedo", atribuido a Jorge Manuel Theotocópuli, hijo de Domenico Theotocópoulos
"El Greco". El Museo expone otros objetos como la Campana de los Quevedo, la mesa
y los sillones fraileros conservados en el Convento, o el tintero del escritor.
Por su parte el Hotel "Hospedería Real de Quevedo" pertenece a la cadena de Hosterías
y Hospederías Reales, miembro fundador de la Federación Europea de Hoteles
Históricos.
El Museo tiene un horario ininterrumpido de 10’00 de la mañana a 22’00 horas, y
permanece abierto gratuitamente para el público todos los días del año.