Hace unos días, un pequeño grupo de periodistas, escritores y expertos gastrónomos nos dábamos cita en el extraordinario marco del Hotel Alcázar de la Reina, en la sevillana localidad de Carmona, apodada "Lucero de Europa". Convocados por la Diputación de Sevilla, y más en concreto por el ente Prodetur, se habrían ante nosotros unas Jornadas Gastronómicas que con el sugestivo nombre de "Una provincia, muchos sabores" nos iban a permitir el descubrir, o más bien, redescubrir, los maravillosos sabores de la gastronomía de la provincia de Sevilla, o al menos en esta ocasión de un par de sus comarcas.
No hay que obviar que, cada vez en mayor medida, la gastronomía constituye un factor de atracción de un destino, en la excusa de un viaje, del conocimiento del territorio, de los pueblos... El comienzo no podía ir mejor. Poco a poco y procedentes de los cuatro puntos cardinales de la península fuimos llegando los integrantes del grupo. Yo tuve la fortuna de llegar el primero, pues con Air Nostrum, en vuelo directo desde Alicante a Sevilla, eran poco más de las 10 de la mañana cuando ya me encontraba paseando por las calles de Carmona. Tranquilo, sin prisas y sin rumbo fui descubriendo los numerosos y a veces escondidos tesoros arquitectónicos que esta ciudad posee, con diversos conventos, iglesias, monasterios..., y las Puertas de Sevilla y Córdoba, encontrándose en la primera de ellas, las oficinas de turismo.
La mañana avanzaba y a la hora del aperitivo, un fino de jerez en una tasca de la plaza de San Fernando, también llamada el foro, recuperó las fuerzas, eso sí, acompañado de unas lonchitas de jamón ibérico y unas aceitunas.
Y entre paseos, visitas de iglesias y fotografías transcurrió la tarde y con ella se completó el grupo y tuvimos el primer contacto con la muestra gastronómica preparada para la ocasión. Fue el Restaurante La Almazara en la "Hacienda los Alfares" a escasos dos kilómetros del centro de Carmona, allí fuimos exquisitamente tratados por su propietaria, Pilar, y donde Pablo Amate, gran periodista y experto gastrónomo, miembro de la Academia Española de Gastronomía, entre otras muchas distinciones, nos fue presentando a las diversas autoridades locales y provinciales que esa noche disfrutarían con nosotros de un inolvidable menú representando a la Comarca de La Campiña, adentrándonos en lo más profundo de la cocina tradicional de Carmona y vean como no exagero: Tabla de pan de pueblo con aceite de oliva virgen, tomate y jamón ibérico; Alboronías; Espinacas con garbanzos; Sopa de tomate a la hierbabuena con almejas; Tagarninas esparragadas con huevo cuajado; Judías pintas con perdiz, y de postre "Torta Inglesa" con natillas y piñonates, acompañado del excelente "Anís de los Hermanos" de Carmona. ¿Los vinos? Blanco del Aljarafe "Señorío de Heliche" y tinto de Cazalla de la Sierra "Colonias de Galeón". A los postres, Matilde Marín Luque, Diputada de Turismo, animó a los participantes a contar las experiencias del viaje y anunció otras actividades parecidas, visitando otras comarcas sevillanas.
Segundo día
La mañana comenzó temprano, con una visita al convento de las Claras, donde quien esto les cuenta, compró unos dulces de navidad, que si no eran pecado, poco les faltaba, pues sabían a Gloria Bendita.
Se repitió, esta vez acompañado, el paseo de la mañana anterior, aunque en esta ocasión parando a tomar un Vermú en la Taberna la Noria, donde se produjo un feliz encuentro con diversos miembros del Club de la Tertulia de los Norios Tabernarios, siendo obsequiados con una curiosa edición de "69 maneras de preparar los espárragos".
De allí seguimos el paseo visitando la plaza de abastos, con su grandiosa plaza central y una nueva parada, esta vez en el Bar La Sacristía nos permitió disfrutar de un típico Juan y Pedro, acertada mezcla de fino y oloroso que nos preparó el cuerpo para disfrutar de un excepcional almuerzo, que representaba a la Comarca del Aljarafe, en el Restaurante Robles Aljarafe, de Castilleja de la Cuesta, en el que además participaron los restaurantes Antonio Moreno, de Espartinas y el Asador Almansa, de Gines. El menú, pues vean y tomen nota para su próxima visita: Sopa de boletus de la Sierra Norte sevillana; Pimientos rellenos de perdiz en escabeche y Berza sevillana con pringá, Copa de Pedro Ximénez de Góngora. El postre, Dulces de Otoño de Laura Robles.
La tarde culminó en Sevilla, alojamiento en el Hotel de Inglaterra y paseo por los alrededores de la Giralda. ¡Que esbelta! ¡Que alta! ¡Que preciosa! Ya decía el poeta, que las palmeras son tan altas en Sevilla, porque quieren ser Giralda.
Ya entrada la noche, nos trasladamos hasta la localidad de Los Palacios, en concreto al Restaurante de Manolo Mayo, donde nos esperaba el alcalde de la localidad, Antonio Maestre, y la Concejala de Turismo y Hacienda, que dejó encandilado a mas de uno por su belleza.
Y no exagero si les digo que quizás esa noche probé el mejor jamón ibérico que he catado nunca. Excepcional.
El resto del menú, que en esta ocasión era representativo de la Comarca Gualdaquivir-Doñana, no le fue a la zaga: Croquetas de salmorejo; Pinchito de langostinos al P.X. Alcachofas en su tallo y Alcauciles rebozados, preparado por Curro y Fernando Mayo, de los Palacios. Siguió una Ensalada templada de puntillitas; Setas de Cazalla de la Sierra al horno con jamón ibérico, realización de Francisco Gordillo del Restaurante Bodegas Mateto, de Bormujos. Para acabar, un Bacalao al ajillo, nuevamente del Restaurante Manolo Mayo, igual que el postre, un Bolo de poleá con mistela de Los Palacios.
La velada acabó con otro paseo para disfrutar de la noche sevillana y preparar el cuerpo para el siguiente día, que nos esperaba un paseo por el Guadalquivir.
Navegando y pasando esclusas
Nuestro último día de participación en las Jornadas Gastronómicas comenzó a primera hora de la mañana. Desde el Hotel de Inglaterra nos dirigimos, dando un agradable paseo a pesar de un cielo brumoso, hasta la Torre del Oro, donde nos esperaba nuestro barco. En el camino pudimos contemplar de nuevo la esbeltez de la Giralda, callejear por Sevilla y disfrutar de la belleza de la Plaza de Toros de la Real Maestranza, junto a la cual se puede ver una estatua dedicada al maestro Curro Romero.
El paseo, tras sortear a diversas vendedoras de romero y leedoras de la mano, acabó como decía antes, en la Torre del Oro, donde en el embarcadero nos esperaba <...> embarcación con la que navegamos durante todo el resto de la mañana, pasando bajo el Puente de Triana y acercándonos a la Isla de la Cartuja, para posteriormente dejar atrás a Sevilla, y pasando esclusas donde nos encontramos con impresionantes buques porta contenedores, acabamos en el Puerto Deportivo de Gelves, fin de nuestro recorrido fluvial, aunque no puedo acabar la crónica de la navegación sin mencionar el apetitoso aperitivo que el Restaurante Robles nos preparó a bordo, y que nos mantuvo "entretenidos" en las esperas para el cruce de las exclusas.
Gelves es un bonito puerto deportivo, que con su cercanía a la ciudad de Sevilla ofrece unos servicios de calidad en un marco muy pintoresco. Tras desembarcar y ya por carretera, retrocedimos hasta San Juan de Aznalfarache, donde tuvimos la oportunidad de visitar a una de las más importantes factorías de elaboración de arroz de nuestro país. La marca Ebro Puleva, envasa en esta factoría, entre otros muchos productos, los famosos vasitos de Arroz Brillante, el que no se pasa, y pudimos comprobar la compleja mecanización que toda la industria del arroz conlleva, sintiéndonos pequeños al transitar entre los imponentes silos con capacidad para almacenar hasta 700.000 TM. de arroz.
La visita fue corta, pues la hora apremiaba, y de nuevo por carretera, nuestro destino fue Coria del Río, en concreto el Restaurante El Esturio, construido sobre la antigua factoría de Caviar del Guadalquivir que allí tenía la empresa Ybarra. En El Esturio pudimos ver, en su colección de fotografías, los tremendos ejemplares de esturión que en aguas del Guadalquivir se capturaban a principios del pasado siglo. Hoy, parte de la antigua factoría se ha reconstruido y transformado en un amplio restaurante con decoración minimalista, enclavado evidentemente junto a la ribera y que bajo las órdenes de Elías del Toro, nos ofreció una vez más, un extraordinario menú: Para empezar, berenjenas con queso de cabra y miel de caña, seguido de esturión con pisto. También en este menú colaboraron otros restaurantes, y fue El Velero, de José Palma, de Palma del Río quien elaboró unas sabrosas croquetas de berenjena y albures en adobo. El restaurante El Estero, de Enrique Santoyo de Isla Mayor, ofreció sus crujientes boquerones fritos con ensalada de pimientos, unos cangrejos a la plancha con ajo y aceite de oliva virgen extra. Y para acabar, una degustación de arroces. Arroz meloso con pato salvaje, cocinado por El Esturio y un Arroz tradicional con pato marismeño, elaborado por El Estero. A los postres, torrijas con mermelada de naranja amarga, obra de El Esturio.
Y con este sobresaliente menú, se dieron por concluidas estas extraordinarias Jornadas Gastronómicas que fueron un ejemplo de organización y de realización, permitiendo a los periodistas expertos en gastronomía, encontrar y reencontrar algunos de los platos más típicos de la cocina sevillana, así como algunas de sus más novedosas y destacadas realizaciones.
Sin lugar a dudas, un paseo gastronómico a recomendar y al que volveré en breve, para disfrutar y saborear, sin las prisas de unas jornadas de trabajo.