Cuenca
Huella hispana en el corazón de los Andes


Por Felipe Benavent. Fotos: José Bañuls

La ciudad de Cuenca, Ecuador, está ubicada en un valle interandino del sur ecuatoriano, a la considerable altura, especialmente si la comparamos con España, de 2.535 metros sobre el nivel del mar. Dicen que tiene un clima típicamente templado, con una temperatura promedio de 17ºC, y digo que dicen, porque a los 2.535 metros de altitud, cuando el sol, tras el breve atardecer propio de las regiones ecuatoriales, se esconde sobre el horizonte, el fresco se adueña de las calles y plazas y la ropa de abrigo no estorbaba lo más mínimo a quien esto les cuenta, y estamos hablando de los primeros días del mes de septiembre.


Cuenca, aunque para hablar con propiedad habría que decir Santa Ana de los Ríos de Cuenca, que a nombre bonito es difícil ganar, fue fundada en el año 1557 por orden de don Andrés Hurtado de Mendoza, Virrey del Perú. Años antes, en este mismo lugar se encontraba la ciudad incaica de Tomebamba, considerada cuna del inca Huayna Cápac, a la sazón, edificada sobre lo que pudo ser Guapdondelig, urbe de la nación Cañari, que habitó esta región andina del Ecuador actual.

Pero eso es historia antigua, siempre muy bien explicada por alguno de los guías oficiales de que dispone el organismo de turismo de Cuenca, con el que puedes recorrer excavaciones y restos arqueológicos. Lo que más nos puede interesar hoy día, es conocer como es la Cuenca actual, considerada la tercera ciudad del Ecuador, tras la capital, Quito, y la pacifica, por el Océano que la baña, no por su ambiente, ciudad de Guayaquil.

Cuenca tiene algo más de 400.000 habitantes y una superficie ligeramente superior a las 15.000 hectáreas, distribuidas sobre una planicie escalonada y bañada por cuatro ríos, de ahí su nombre, el Machangara, situado al norte, el Tomebamba, corriente principal que prácticamente corta a la ciudad en dos, el Yanuncay y el Tarqui, al sur. El hecho de ser un valle, en latitud ecuatorial y con tal profusión de agua, unido a la gran fertilidad del suelo, permite que todo ello esté cubierto de gran vegetación. La población se distribuye muy parejamente entre la urbana y la rural, así como equilibrada en la pirámide de edad, no notándose en Cuenca el despoblamiento agrario que se aprecia llamativamente cuando asciendes hacia el norte de Ecuador, motivado por la gran emigración dirigida especialmente hacia los Estados Unidos y hacia España.

Patrimonio de la Humanidad
La UNESCO decidió incluir el Centro Histórico de Cuenca en la lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad, lo que contribuyó de manera significativa a su buena conservación actual, aunque sin poder evitar que los antiguos pobladores se fuesen trasladando hacia barrios residenciales de las afueras y los antiguos edificios y palacios se reconvirtiesen en edificios públicos, comerciales y hoteleros. La apariencia de ciudad colonial se fundamenta especialmente en la Catedral Antigua y los monasterios de Las Conceptas y de La Asunción. Medio siglo después de la fundación española de la ciudad, su huella se hace patente, además de por los edificios ya señalados -representantes del poder religioso-, por los Palacios de la Gobernación y la Municipalidad, como poder político, y el edificio de la Corte Suprema de Justicia, con el judicial como tercer Poder. Toda esta zona histórica, cuyas calles conservan como signo distintivo el adoquinado de piedra, son el escenario donde se desarrollan dos acontecimientos religiosos de enorme tradición popular: El “Pase del Niño” que se celebra el 24 de diciembre, y el “Septenario” o Fiesta del Corpus Christi, en el mes de junio. Probablemente no será una de las grandes fiestas de Cuenca, pero creo que fui afortunado de pasar el Día de la Merced en esta ciudad, y mi domicilio era el emblemático Hotel Crespo localizado en las inmediaciones de la Iglesia de la Merced, ésta situada en las calles Presidente Borrero y Honorato Vásquez.

Atraído por una música machacona y pegadiza que sonaba desde el atardecer, me acerqué hasta la pequeña plaza que hay frente a La Merced y pude disfrutar de una deliciosa fiesta absolutamente popular y de barrio, donde una orquesta tocaba sin canse, mientras que puestos ambulantes vendían bocadillos, dulces, refrescos, helados y toda suerte de productos tan típicos como desconocidos y ya bien entrada la noche, se prendió fuego a una piñata de fuegos artificiales donde los voladores, carretillas y vuela piernas corrían a su libre antojo, entre el jolgorio tanto de mayores como de chiquillería y cierto temor y prevención por parte de quien esto les escribe, pues todo esa cohetería, como es natural, estallaba donde menos esperabas. Pero lo cierto es que bien mereció la pena el “riesgo” por lo agradable y autentico de la celebración.

Otro elemento a destacar son los distintos mercados tradicionales, donde el número uno, por lo llamativo y pintoresco es, sin duda, el Mercado de las Flores. Situado junto a la Catedral y frente a la Iglesia del Carmen, en la esquina formada por las calles Sucre y Padre Aguirre, ofrece tanto a los cuencanos como a los visitantes que hasta él se acercan, un espectáculo multicolor, tanto por las plantas y flores a la venta como por los abigarrados vestidos de las propias vendedoras. La anima habitualmente la presencia de una pequeña orquesta de invidentes, que reciben de buen grado los donativos de los viandantes. Otro gran Mercado es el denominado 3 de Noviembre, en él se puede encontrar desde las más típicas preparaciones culinarias, algunas difícilmente asumibles por el paladar español, hasta la venta de los más básicas materias de la despensa local.

La Artesanía es una actividad que ocupa un papel muy importante en esta bella ciudad, y uno de sus productos estrella es el sombrero “Panamá” que a pesar de su nombre, como todo el mundo debe saber y si no, para eso estamos, para contarlo, se elaboran en Ecuador. Dos son las zonas principales de Ecuador donde se elaboran estos celebrados sombreros, las de Jipijapa y Montecristi y la de Cuenca y su provincia, el Azuay y Cañar. “Panama Hat” es un sombrero ligero y elegante elaborado con una fibra que se obtiene de la denominada “paja toquilla” y representa una importante fuente de ingresos y divisas para el país. Tiene la elaboración de este sombrero un gran número de pasos, desde el tratamiento inicial al que se someta a la fibra para dotarla de suavidad y blancura hasta el planchado final del sombrero. Mientras más fina sean las hebras, mayor calidad tendrá el sombrero, que siempre se elabora a mano. El resultado final es un sorprendente sombrero de gran ligereza, que aunque pierda su forma, algunos se venden enrollados en pequeñas cajas de madera de balsa, la recuperan a la perfección, y que para sorpresa de legos, su valor oscila entre los 10 ó 12 dólares hasta los más de 2.000 dólares que llegan a valer los de gran calidad. Sin duda un lujo para la cabeza y un orgullo para el afortunado poseedor de una de estas singulares piezas.

La planta hostelera cuenta con numerosos y buenos hoteles y restaurantes y como no se trata de hacer una relación de todos ellos, sólo señalaré el ya mencionado Hotel Crespo, lugar en el que estuve alojado y que es toda una tradición en Cuenca. Su parte trasera recae sobre el río Tomebamba, y junto a diversas construcciones vecinas, vistas desde la ribera del río, asemejan con cierto parecido a las casas colgadas de la Cuenca española. Hay otros hoteles en Cuenca, más lujosos que el Crespo, como el Oro Verde, el Dorado, el Mansión Alcazar o el Santa Lucia, por poner un ejemplo. La misma diversidad y calidad se puede encontrar en la restauración, siendo la planta de restaurantes amplia, lujosa y variada. Uno de mis favoritos es sin duda el Villa Rosa, restaurante de lujo donde se puede almorzar tanto con la más internacional de las cocinas como la genuina gastronomía cuencana, realizadas ambas con la mayor exquisitez y calidad. También en Cuenca, como en todo Ecuador, se pueden encontrar pequeños y limpios restaurantes, que si su carta es reducida, aún lo son más sus precios, pues en ellos puedes almorzar por unos exiguos 3 ó 4 dólares USA. Sí, tres o cuatro.

Parque Nacional del Cajas
Ya para terminar no se puede hablar de Cuenca y no nombrar al Parque Nacional de Cajas, situado a unos 30 km. de la capital azuaya es uno de los parques nacionales de mayor belleza del Ecuador, ocupa una superficie de 28.500 hectáreas y su altitud oscila entre los 3.200 y los 4.500 metros sobre el nivel del mar. Su temperatura promedio es de 10º C. En su interior se encuentra un Centro de Interpretación de la Naturaleza, lugar escogido por los menos intrépidos para pasar un rato agradable, con las explicaciones de los guías y las extraordinarias vistas. Para los más atrevidos o en mejor forma física, piensen que a 4.000 metros de altura los esfuerzos se multiplican por varios dígitos, el parque ofrece multitud de senderos que discurren entre las 230 lagunas que se encuentran en su interior. Un espectacular paraje virgen donde la forma física, si importa.

Turismo de Cuenca
La promoción turística de Cuenca corre a cargo de La Fundación Municipal “Turismo para Cuenca” dirigida por la señora Gladis Eljuri de Álvarez y es una institución muy activa que trabaja incansable para la promoción turística de la ciudad.

Fundación Municipal Turismo para Cuenca
Avda. Simón Bolivar, 8-44 entre Benigno Malo y Luis Cordero
Tel.: 593 7 2827307
info@cuenca.com.ec

 

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