Croacia, el feudo romano de Diocleciano
Zagreb, Split, Salona, Trogir y el Parque Nacional Plitvicka Jezera,
iconos turísticos del país balcánico
 
Por: Enric Ribera Gabandé


La herradura se desarrolló a finales del siglo XIX debido a que la ciudad baja empezó abrir, uniendo, a mitad de siglo, las dos ciudades: la alta y la baja. La Lenuzzi verde agrupa en su entorno la arquitectura de esta época. Las dos tienen sabor neo con influencia de Praga, Budapest y Viena, y el color que predomina en las fachadas de las casas de la zona es el amarillo.
 
Caminando por la herradura se descubre la impresionante arquitectura de la capital de Croacia, Zagreb. Edificios históricos, como el Teatro Nacional de estilo Neo-barroco, construido en 1895 en tan sólo 15 meses debido a la inminente visita por entonces del emperador austro-húngaro Francisco José. A finales del siglo XIX y principios del XX, Croacia formaba parte de este imperio europeo.
Frente a este Teatro Nacional, que por cierto fue bombardeado por el ejército serbio en 1995, año que se culminaron las hostilidades en la zona de los Balcanes, Ivan Mestrovi, uno de los escultores más importantes de Croacia, creó el monumento de la Fuente de la Vida, bella escultura que divisa desde la plaza adjunta la majestuosidad del Teatro.
Callejeando por Zagreb en busca de símbolos y exponentes de la cultura y la historia, sorprende en la antigua ciudad baja, el Museo de Arte y Artesanía. Quedan en la ciudad aún referencias de la presencia de los jesuitas en la zona. En 1669 se creó la primera universidad de esta zona de Europa. Ilica, que conduce siempre hasta el centro de la ciudad, es la calle más longeva de Zagreb. La pastelería de Vincek es la más antigua del lugar y está situada en esta famosa y conocida avenida de Ilica. Algunos de sus más apreciados pasteles son el Baklava, el Kremsnite, el Sacher Torta, y el Schwarzwald torta.
 
La corbata, un invento de los croatas
Según la ciudadanía croata, la corbata fue un invento creado por las novias de los soldados en la época napoleónica y que colocaban en el cuello de éstos como símbolo de fidelidad cuando emprendían las cruzadas. También, la corbata era un elemento decorativo del traje nacional croata. Estos soldados, en el siglo XVII, la exportaron hasta París, y a partir de entonces se puso de moda en la ciudad de la Luz. En la calle de Ilica, la boutique más famosa y reconocida en estas prendas, Croatia, se presenta con su gama de colores y diseños. Es, posiblemente, la más reconocida de todo el país.
Ilica desemboca en la plaza de Ban Jelacic. Antiguamente era un mercado. En el centro, una escultura de Ban Jelacic la preside. Este personaje pasó a la historia por ser el político que acabó con el estado feudal del país, y también quién instituyó la lengua croata en el parlamento. En la misma plaza, otro símbolo de los croatas se levanta, aunque éste, corresponde a la época contemporánea: es la fuente de mandusevac, lugar de celebraciones de los éxitos deportivos de los equipos locales de baloncesto y fútbol.
Pero, de retorno a la historia de Zagreb, la capital de Croacia está diseñada arquitectónicamente sobre dos colinas. Kaptol fue el punto donde se construyó tres veces la misma catedral. La primera, la levantaron los tártaros. La segunda, debido a un grave terremoto en 1880 fue destruida, y se levantó de nuevo. Y, la actual, que fue una reconstrucción en estilo neo-gótico.
Pegado a la misma catedral, semanalmente de celebra un colorido mercado de frutas, verduras, carnes y pescado. Visualizándolo, el visitante puede cerciorarse de los estilos alimentarios predilectos de sus ciudadanos. Las mujeres campesinas de las cercanías vienen a vender sus productos, entre ellos, los quesos frescos y la nata. A los croatas les encanta tomar queso fresco. Es una de sus predilecciones diarias. En la parte baja de la plaza, totalmente cubierta, el mercado de carnes y pescados, Dolac, ofrece diariamente pescados del mar Adriático y carnes de ternera, pollo y cordero.
 
La ciudad alta de Zagreb
El mercado de Dolac representa un escalón entre la antigua ciudad baja y el alta. La última, estaba dominada, en el siglo XII, por los húngaros, y la llegaron a destruir los tártaros. Después, el rey Bela IV le dio el estatus de ciudad libre, con la pertinente significación que conllevan los derechos y las obligaciones de una ciudad feudal.
En un principio, se construye como una ciudad amurallada con 4 puertas de acceso, y la gran mayoría de las viviendas fueron hechas de madera. Un gran incendio las destruyó totalmente. Tan sólo se conserva en la actualidad la capilla de Santa María de las Puertas de la Piedra, lugar de mucha veneración por parte de los ciudadanos de Zagreb.
La nueva ciudad está configurada por arquitectura barroca del siglo XVIII, levantada después del incendio que sufrió la vieja urbe en 1731. La iglesia de San Marcos conjuga en su fachada el gótico y el barroco. De la vieja ciudad alta de Zagreb destaca también la iglesia de Santa Catalina de Alejandría. Totalmente barroca.
 
El Palacio del emperador Diocleciano
Una vía de comunicación por autopista separa Zagreb de Split y sus 400 kilómetros de distancia. Split es la capital de Dalmacia y la del emperador romano Diocleciano (nacido en Salona, a 9 kilómetros de Split). Aquí, el insigne personaje levantó su magno palacio que se encontraba en un punto estratégico entre el Oriente y el Occidente. Diocleciano fue el último emperador pagano. La antigua fortaleza de éste hoy es una de las joyas más espectaculares del arte romano. En el interior aún se conservan las 250 columnas y las 16 esfinges que se trajo de Egipto el emperador. La construcción del palacio se prolongó desde el año 295 de nuestra era, hasta el 305.
Diocleciano vivió en el palacio una vez hubo abdicado en el año 305 debido a sus problemas de salud producidos por el avanzado estado de reuma que padecía. Murió en el 316. La superficie total construida venía a ser la equivalente a 3 hectáreas (30.000 metros cuadrados), medía 215 metros de largo por 180 de ancho. Contaba con 4 puertas de entrada. Hoy, viven en su interior (pequeña ciudad), unos 2.500 ciudadanos.
El palacio estaba configurado de una manera que comunicaba directamente con las aguas del mar Adriático, como posible salida rápida y discreta del emperador y su corte.
La visita a este bello y didáctico lugar ofrece la oportunidad de poder contemplar las termas públicas, la sala de masajes, el patio abierto donde el emperador se relajaba, el mausoleo de Diocleciano, los templos de Júpiter (los cristianos lo convirtieron en el baptisterio de San Juan Bautista y el escultor Ivan Mestrovic creó la escultura de Júpiter en bronce), Venus y la Cibeles (algunos de los dioses del emperador), el patio Peristilo, el vestíbulo y las calles romanas ordenadas por la Cardomaximus y Decumanus.
En el siglo VII, en el año 614, los cristianos llegados de Salona se instalaron en este lugar y ello conllevó la construcción de la que hoy es la catedral más pequeña del mundo, donde lucen piedras moldeadas en tiempos romanos, románicos, góticos, renacentistas y barrocos. El púlpito y las puertas son de un románico impactante. En su interior estaba sepultado el emperador, pero los cristianos lo sacaron del lugar, sin conocerse hasta la actualidad donde se encuentran sus restos.
Durante unos años estuvo reposando en el mausoleo el primer obispo que tuvo la catedral, Domnio, venido de Siria, y que fue mandado a ejecutar por Diocleciano. La sillería de la catedral es la más antigua de todo el Adriático, es de una belleza singular.
Una curiosidad salta a la vista del turista que acude a la vieja fortaleza de Split, y es la calle más pequeña del mundo actual. Se conoce como: “Por favor, déjeme pasar”. Mide 60 centímetros de ancho por 5 metros de largo.
 
La metrópolis romana de Salona
Salona conserva una parte importante de los restos romanos de esta zona de Europa. Posiblemente, es la más importante de todas. Pertenece a la época de Julio César. Tiene la forma de elipse. Justamente en este punto nació el emperador Diocleciano.
A finales del siglo XIX y principios del XX se encontraron, en labores de excavación, más de 1.000 tumbas, 150 sarcófagos y 375 inscripciones de la época romana. Se calcula que en esta antigua metrópolis el 70% de las ruinas están sepultadas. La labor arqueológica la inició el arqueólogo-historiador, el sacerdote Francisco (Frane) Bulic, quién está enterrado en el lugar por expresa voluntad suya. En 1894, éste, organizó el primer congreso mundial de la arqueología paleocristiana en Salona, a la que asistieron estudiosos de todo el mundo. La que fue casa de Bulic és un pequeño museo englobado en el mismo recinto de Salona.
En el cementerio de la vieja metrópolis, descansan los restos mortales de Domnio, primer obispo de la diócesis. Entre las ruinas de Salona, está al descubierto el teatro que corresponde al siglo I a.C.; los restos de un anfiteatro del siglo II de nuestra era, con una capacidad para 18.000 espectadores; el centro Episcopal de la época de Constantino el Grande (siglo IV); las ruinas del baptisterio (siglo V) de la basílica del pueblo, que fue la más grande del siglo V; los restos de un oratorio ilegal en donde se reunían a principios del siglo IV los cristianos a rezar; el complejo termal; parte de las antiguas murallas de la ciudad; y el foro.
Muy cerca de Salona, se localiza otra de las ciudades que están marcadas por la historia. Se trata de Trogir, fundada por los griegos en el siglo III con el nombre de Tragos. Después estuvieron viviendo los romanos, y en el XII los ávaros, y los eslavos, posteriormente, la destruyeron. Los venecianos que llegaron a la región la reconstruyeron, y la UNESCO la ha protegido como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Trogir es una pequeña isla que está unida por un puente que al mismo tiempo es el más pequeño de tránsito del mundo: Ciovo. Para defenderse de los ataques de los turcos, levantaron, sus ciudadanos, la torre de defensa Camarlengo, y otra más pequeña, que tenía la misma función: la de San Marco. Las dos corresponden al siglo XV. Son por lo tanto medievales. Aún se puede ver una parte de las murallas que cerraban Trogir, con sus dos puertas: la norte y la sur.
De Trogir destaca, también, su plaza, enclave donde se localiza la catedral de San Lorenzo, de estilo románico, gótico y renacentista, con su magnífico pórtico trabajado sobre mármol. En la nave luce una preciosa capilla dedicada a San Juan Orsini. Al margen de la de Toscana, su capilla es una de las más importantes en estilo renacentista.
 
El Parque Nacional Plitvicka Jezera
A medio camino entre Split y Zagreb, lindando la frontera de Croacia y Bosnia-Herzegovina, el Parque Nacional Plitvicka Jezera ofrece un impresionante juego de lagos y cataratas que hacen que sea una de las visitas obligadas para el turista. La catarata más impresionante es la primera con la que se topa el visitante. Tiene un salto de agua de 79 metros. Aquí nace el río Korama de la unión de la catarata con las aguas de los lagos, y desemboca en el mar Negro.
En 1949 fue declarado parque nacional. El agua de los lagos es rica en carbonato de calcio. Al píe de la catarata mayor del parque se da un hecho curioso donde los haya, y es que, con el permiso pertinente de sus autoridades, se celebran actos matrimoniales por la vía civil. Después, en los restaurantes de las cercanías, se reúnen los invitados para llevar a cabo el banquete de rigor. Dicen, los lugareños, que el lugar en un punto mágico.
El Parque de Plitvicka tiene una extensión de 298 kilómetros cuadrados y es Patrimonio de la Humanidad desde el año 1979.
 

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