Tabarca. Reserva natural
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Tabarca es la única isla habitada de la Comunidad Valenciana, y se encuentra a escasas 3 millas náuticas del Cabo de Santa Pola, a poco más de ocho millas del puerto de Alicante y un poco más alejada del puerto de Torrevieja. Tiene una longitud cercana a los dos kilómetros y una anchura máxima de 400 metros. La isla se ofrece al visitante como lo que ha sido desde tiempos inmemoriales, ¡un refugio! Antes de piratas y ahora el lugar ideal para una escapada donde gozar de una tranquilidad absoluta, si no es temporada estival, y con una riqueza paisajística y natural, fuera de los conceptos habituales. Toda una tentación que se enriquece con una gastronomía especial, basada evidentemente en productos del mar, que le ha dado merecida fama. Esta isla es un centro receptor de turismo durante los meses estivales, en los que registra mas de 3.000 visitas diarias, en contraposición con los 40 habitantes estables que tiene durante el invierno, todos ellos ligados a la pesca o al turismo y siempre dispuestos -con la amabilidad mediterránea más espontánea- a recibir al turista que llega hasta la Isla con alguna de las embarcaciones, denominadas golondrinas, que parten de los puertos de Alicante, Santa Pola -el más cercano-, Guardamar y Torrevieja. La isla, tal y como hoy se la conoce tiene su origen en el siglo XVIII, y el nombre le viene de la tunecina isla de Tabarka. Para conocer el motivo hay que remontarse al año 1741, en que la tunecina Tabarka fue invadida por los musulmanes y sus habitantes, de origen genovés fueron hechos prisioneros, pasando a ser esclavos del Sultán de Argel, hasta que, en 1768, el rey Carlos III pagó un rescate por ellos y fueron liberados. Fue el mismo monarca quien dispuso que los recién liberados, ya en 1770, pasaran a habitar la pequeña y deshabitada isla situada frente a Alicante, en la que en esos años había mandado construir un poblado fortificado, y de esta manera impedir el uso de la isla por los piratas berberiscos que la utilizaban como base de operaciones en sus frecuentes ataques a las costas levantinas. Así nació una nueva plaza militar, que fue bautizada por sus nuevos habitantes como Nueva Tabarca, en recuerdo de su Tabarka natal. La ciudad amurallada cuenta con tres puertas de acceso, las de San Rafael, San Gabriel y San Miguel. Dentro del recinto amurallado destaca la iglesia de San Pedro y San Pablo, de estilo barroco y aspecto de fortaleza, hoy muy deteriorada. Otro monumento destacable lo forma la propia muralla, construida en piedra de sillería y se pueden observar en sus puertas de acceso, escudos de armas e inscripciones varias. Construida en el centro de la ciudad, como sede del gobierno, y hoy completamente restaurada se encuentra la Casa del Gobernador, convertida en la actualidad en acogedor hotel y monumento digno de visitar, así como también merece una visita la Cueva del Llop Marí, gruta de unos 100 metros de longitud, con estalactitas y donde penetra el agua del mar. Fuera de las murallas y alejada del núcleo urbano se edificó la Torre de San José, de 27 metros de altura, con forma de pirámide truncada y que cumplía funciones de vigilancia. Tabarca siempre ha sido fuente de inspiración de numerosos autores, y sobre ella se han compuesto canciones, se han realizado películas y ha sido el escenario donde se ha desarrollado la trama de varios libros, así mismo es el lugar de residencia de algún artista plástico que ha encontrado en su soledad la fuente de inspiración para su trabajo. La isla, en su condición de conjunto urbano fortificado, es uno de los escasos ejemplos actuales de arquitectura militar que se conservan en el litoral español. Este hecho fue básico para que la isla fuera declarada conjunto histórico-artístico con fecha de 27 de agosto de 1964. Igualmente, por su valor natural y mediombiental, también está declarada como Reserva Natural y Zona de Especial Protección para las aves por la Unión Europea, y desde el 1986 es Reserva Marina por orden del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Esta reserva marina, convenientemente balizada, se estableció sobre las aguas circundantes a la isla, y está sometida a unas normas de uso muy estrictas para garantizar su conservación. De este modo está prohibida la recogida de ejemplares o fragmentos de flora y fauna; el buceo precisa de una autorización previa; el fondeo de embarcaciones está limitado a las zonas autorizadas y solamente está permitida la pesca con caña en pequeñas zonas reservadas. Las aguas que bañan Tabarca son especialmente limpias y transparentes, e invitan al baño a poco que el termómetro lo permita, tanto en la playa de arena situada en su cara sur como en los acantilados, pequeñas calas de guijarros y costa rocosa del resto de la isla, que ostenta de modo continuado desde hace varios años, la Bandera Azul de la U.E. Obviamente, la práctica de cualquier deporte náutico resulta un placer en esta pequeña isla, así como es un regalo el pasear por los senderos a lo largo de sus casi dos kilómetros, en contacto directo con la naturaleza. Ambas prácticas abrirán el apetito para degustar las especialidades típicas isleñas, basadas en los productos del mar, destacando el calamar de “potera” a la plancha, los pescados y mariscos del día, así como el inigualable “Caldero”, que aquí consta de un primer plato de pescado seguido de un segundo plato del más exquisito arroz. Conviene Saber: Oficina Municipal de Turismo Santa Pola |
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