Pero nada más lejos de la realidad, Alsacia se muestra francesa en toda su extensión, en todas sus maravillas gastronómicas y, como no, en sus exquisitos vinos.
Difícil es destacar algún lugar en concreto cuando la uniformidad y la calidad está presente en cada esquina, pero la obligación de quién viaja para contarlo, y para que negarlo, para su disfrute personal, es encontrar aquel sitio especial que sobresalga sobre la media, y desde luego que en mi periplo alsaciano lo encontré. Su nombre:
Riquewhir
La mañana la pasaba en Colmar, otra bellísima localidad alsaciana, había disfrutado de un paseo en barca por sus canales, degustado una exquisita cerveza y probado un par de vinos blancos, a cual más adecuado para la ocasión. Se podría decir que había encontrado un lugar ideal, pero las recomendaciones de otro viajero me llevaron hasta la cercana localidad de Riquewhir. Apenas veinte minutos por una cuidada carretera y prestando mucha atención a las indicaciones, localicé sin mayores problemas a mi hotel, “Le Riquewhir” que se encuentra en el número 3 de la carretera de Ribeauvillé a Riquewhir, a escasos 200 metros de la ciudad propiamente dicha. Caía la tarde a mi llegada y tuve el tiempo justo de acomodar el equipaje en la coqueta habitación y salir rápido para aprovechar las últimas luces y así contemplar por primera vez a la localidad de destino. Y puedo decir sin exagerar que mi primera visión fue de esas que te dejan boquiabierto, y no sólo en sentido figurado.
Para acceder a Riquewhir se traspasa un arco que forma parte del edificio del Ayuntamiento, pero no es este un arco cualquiera, podría decirse que es como pasar el Túnel del Tiempo, o mejor aún, es pasar el arco de la realidad a la fantasía, pues de verdadera fantasía era el espectáculo que se ofrecía a mis ojos.
Una calle empedrada ascendía en ligera pendiente; a sus lados, casas de dos pisos con fachadas de colores brillantes rematadas por las vigas de madera vista, típicas de la región, se adornaban con miles de flores en todas y cada una de sus ventanas. Débiles farolas ayudaban en la iluminación a esa hora del crepúsculo. Algunos restaurantes ofertaban en sus terrazas los platos más tradicionales de la cocina regional, y la armonía y la belleza de todo el conjunto hacía que no pudiese menos que pensar que éste sería el lugar ideal para situar uno de los cuentos de mi niñez, donde todos los personajes eran felices y quizás hasta comiesen perdices.
Tras reponerme de las emociones del día saboreando una estupenda cerveza, me decanté por degustar un plato típico, recomendado por el chef del Restaurante, algo sencillo como una Sopa de Cebolla, seguida de una “Terrine” de conejo a las pasas y avellanas, con ensalada de carotes a las finas hierbas, acabando con una tarta de la casa, al estilo de la cercana Selva Negra, todo ello regado con un excelente vino blanco “riesling” de bodegas de la misma localidad, con el broche de una copita de Marc de Gewurtztraminer. Dejé para otra ocasión el atreverme con los que quizás sean los platos más típicos: La Baeckeoffe, guiso preparado con carnes de ternera, cerdo y cordero o el emblemático Choucroutte.
La mañana siguiente se presentó clara y soleada y era el momento ideal para lanzarme a deambular por las callejuelas de Riquewhir. La localidad cuenta con unos mil habitantes, y sus casas, como decía al principio guardan todo el encanto de la arquitectura rural tradicional de la zona, en toda su sencillez, no obstante hay algunas con notable presencia, como la Torre Dolder, fechada su construcción en el año 1291 y situada prácticamente en el centro de la localidad, que entre otros atractivos cuenta con un Museo Histórico. Pero si en algo destaca especialmente Riquewhir es en sus vinos, especialmente los blancos, claro. Dicen los expertos que esto es debido en parte a la situación geográfica, protegida por los “Vosgos” de los fríos vientos del oeste. Y hablando de vinos, no hay nada mejor que visitar alguna de las bodegas del lugar. Recomendable es la visita que se puede realizar a la casa “Hugel & Fils” ubicadas en el centro de la localidad y que es visitada cada año por cerca de ¡dos millones de personas! Según aseguró nuestro atento guía. Ojo, no hablan español.
Y con un cargamento de vinos y patés, innumerables fotos en la tarjeta de memoria de la Nikon y la satisfacción de haber visitado una de las regiones más bonitas de Francia, emprendimos el camino de regreso, con el firme propósito de volver a disfrutar de los numerosos atractivos que Alsacia ofrece, con total amabilidad, al viajero.
Algunos restaurantes recomendados en Riquewihr
Hôtel-Restaurant Le Sarment d'Or
4, Rue du Cerf
68340 RIQUEWIHR
Tel : 03 89 86 02 86
Restaurant Le Relais des Moines
21, Rue du Général de Gaulle
68340 RIQUEWIHR
Tel : 03 89 86 04 74
Restaurant Le Tire Bouchon –El sacacorchos- |